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Guía de supervivencia [2/8]: reservas de alimentos - Instrucciones de uso

Almacenar alimentos es un reflejo ancestral que hemos perdido... Nuestros antepasados usaban el ático principalmente para el almacenamiento (almacenamiento de granos, es decir) y las soluciones de conservación eran bastante limitadas. Cuando pasamos de la sal al refrigerador eléctrico (tomando algunos atajos), los alimentos comenzaron a tener una vida útil cuantificada. Con esto, quiero decir que la conservación debía tener un límite legal: las famosas fechas de caducidad (BB) y las fechas de consumo preferente (DLUO).

 

¿Por qué almacenar alimentos?

Mi abuela solía decir, más vale prevenir que curar. Siempre miramos al pasado con nostalgia. No te equivoques, la vida era dura y nuestros abuelos gestionaban una despensa sin cuestionarlo. Cuando podían, producían parte de su consumo, en el jardín o el corral. Los productos frescos eran mucho menos variados y se comía de temporada.

Hoy en día, pocas personas tienen más de 3 días de alimentos disponibles. Se puede decir que el almacenamiento es prácticamente inexistente y el suministro es en tiempo justo. Esto es aún más cierto para los hogares sin niños.
Sin ser ansiosos ni alarmistas, todavía hay algunas situaciones (reales y a veces experimentadas) que deberían hacerte pensar en la necesidad de almacenar alimentos para unos diez días o más (1-3 meses).

 



Algunas razones:

  • Clima: el 26 de diciembre de 1999, la tormenta Lothar causó daños por 20 mil millones de euros y miles de hogares quedaron sin electricidad y agua durante varios días (10 días en la costa de Charente). El acceso a los supermercados era a veces muy difícil y solo tomó unas pocas horas para que los stocks de alimentos básicos se agotaran.
  • Movimientos sociales: una huelga en las refinerías que dura un poco y las repercusiones en los estantes se sienten rápidamente. Como todos nosotros, los supermercados tienen un stock máximo de +3 días.
  • Contratiempos de la vida: ¿tus ingresos bajan repentinamente o pierdes tu trabajo? Tu stock de alimentos puede ayudarte a mantenerte a flote mientras esperas una situación mejor.

 

¿Cuándo almacenar alimentos?

No hay un mejor momento para hacer tu stock. Es una actividad de todos los días por una razón simple: una despensa debe rotar. Afortunadamente, hay soluciones que nos permiten no preocuparnos por las fechas de caducidad. Algunas marcas como Fuel Your Preparation ofrecen latas de alimentos con una vida útil de 25 años! Con este tipo de productos, apostamos por la simplicidad: no más rotación de stock, fácil preparación y solo se necesita agua para la rehidratación.

Si estás empezando la aventura del almacenamiento desde cero, tienes 2 soluciones:

  • Componer un stock completo para una duración determinada. En este caso, se recomienda probar los productos antes de comprar en cantidad. Luego puedes componer tu stock según tus gustos. Puedes optar por packs completos con menús variados, clasificados por vida útil y número de días. Esta solución es la más sencilla.
  • Componer gradualmente. A veces, el presupuesto que puedes dedicar a tu stock no permite una inversión única. No te preocupes, puedes construir tu despensa comprando latas individualmente, siguiendo un plan que hayas establecido previamente.

En cualquier caso, no esperes hasta que sea demasiado tarde para empezar. ¡Es simple, cada uno a su ritmo, cada uno su stock!

¿Qué almacenar?

Si optas por una solución de alimentación basada únicamente en stock, sin jardín o corral como complemento, entonces debes almacenar carne, verduras y almidones, sin olvidar los productos lácteos, azúcar, condimentos, aceites y harina de trigo (harina integral y de espelta).

La clasificación puede hacerse según tus gustos, el tipo de producto (liofilizados o esterilizados), el número de porciones y el aporte en Kcal y la vida útil. La forma del producto también puede influir. No se almacenan latas cilíndricas de la misma manera que bolsas.




Es difícil dar una única solución, pero aquí hay algunos consejos para un stock ideal:

  • alimentos variados en recipientes variados. Latas en stock "de fondo" y bolsas liofilizadas para la itinerancia y la rotación. Las comidas liofilizadas y esterilizadas vienen en muchas recetas variadas, y las conservas son ideales para familias o grupos (a veces más de 20 porciones en una lata).
  • almidones, semillas, pasta, arroz. Ten cuidado, la conservación a largo plazo de estos alimentos está sujeta a un proceso de almacenamiento muy exigente. No debe haber oxígeno ni luz. Se recomienda encarecidamente el envasado al vacío opaco (Mylar).
  • raciones compactas. Son indispensables en un stock a largo plazo. Raciones compactas como NRG-5, por ejemplo, tienen una relación calidad/peso/volumen/aporte energético inigualable. Y además, son bastante buenas, lo que las convierte en una gran alternativa para el desayuno.
  • Raciones autocalentables para aquellos que no tienen electricidad ni un sistema de calefacción (tipo estufa).

La oferta es muy amplia, pero no olvides, debes almacenar lo que comes y comer lo que almacenas. Ten cuidado, algunos alimentos son difíciles de almacenar, como los productos lácteos o las harinas. Opta por soluciones garantizadas como Numanna.

Consejos:

  • las fechas de consumo preferente (DLUO) se pueden ignorar.
  • presta atención al aporte nutricional de los productos para bebés y niños pequeños. Sus necesidades son altas y más difíciles de satisfacer.
  • siempre ten sal, azúcar, pimienta, especias y aceite. Te permitirán añadir un toque culinario a tus platos, lo cual es esencial para el ánimo.

En conclusión, no es necesario almacenar alimentos durante meses si no sientes la necesidad, pero una buena despensa es una elección simple y prudente que puede sacarte de situaciones complicadas. No esperes hasta el último minuto; ¡es simple, a tu propio ritmo!